El gato Liki

El gato Liki se fue el día menos pensado, cuando la familia bajaba toda al río, cuando la olla del sancocho estaba sobre los maderos encendidos, cuando el charco había terminado de llenarse de agua fría, cuando había un ambiente de fiesta y nadie se fijaba en algo que no fuese divertirse.

Nunca se supo en realidad por qué lo hizo, no dejó carta alguna ni una señal que predijera de que no iba a volver. Algunos dicen que lo vieron alejarse con una gata rubia hacia el otro lado, otros aseguran que no era rubia, mas bien morena. Otros creen haberlo escuchado renegando de las sopas de pollo en fogón de leña, unos mas osados, consideran que se quedó dormido sobre una piedra del río y al despertar en la noche se confundió de camino.

Pero ayer, caminado por la ciudad vacía, me encontré con uno de sus nietos, uno que se le parece, con el mismo tono negro, un pelín de nieve sobre la barriga y las orejas igual de paradas. ¿Y tu abuelo?- le he dicho. Y ha contestado que hace 45 años se ganó la lotería de los gatos, se hizo gato árabe y se fue a vivir en un harén sus otras cinco vidas con sus siete gatas. O al revés.

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