En el primer año, la gata perdió dos libras: 20 por ciento de su peso. El año siguiente perdió otras cuatro libras, que para ese entonces ya sumaba como el 60 por ciento. En estos días se le han desaparecido la carne, el pelo y los huesos. Se está desvaneciendo la gata: se hizo flaca, flaquísima, hasta que se convirtió en una línea. Es una gata unidimensional. Solo se puede ver desde el lado o desde arriba; no de frente, pues de frente es un punto.
No sabemos qué causó la pérdida de peso: no tiene parásitos, ni nada en la sangre. Tampoco notamos nada raro en su comportamiento. De hecho, ayer todavía jugaba, pero solo podía jugar en el suelo, se arrastraba, ya no saltaba. Perseguía el láser como si fuera la culebra del jueguito del celular Nokia con el que uno se entretenía antes de que los celulares tuvieran tanta cosa adentro. A veces, le dibujo un círculo en el piso con una tiza blanca y la gata se hace una espiral adentro y se lame. Y luego, cuando entra el rayo de sol por la ventana, la tomo por un extremo y la pongo encima del escritorio para que se asolee. No sé si se acuerde la gata de qué es el arriba, pues ella saltaba al comedor cuando la llamábamos para darle un tubo de papilla de pollo. Era alto el salto, porque ella era pequeña y tenía que elevarse mucho para ser premiada. Ahora solo se mueve de izquierda a derecha y de adelante hacia atrás. Además, desde que se convirtió en línea, es muy difícil darle el tubo porque no se puede distinguir la cola del hocico.
Se estira la gata en la cama: su largura no alcanza al ancho del colchón. No es una gata queen size. Anoche me levanté de repente y se me olvidó que no pesa, y cuando alcé la sábana, la gata salió volando, se estrelló contra la pared y ahí se quedó quieta, sin maullar, como un rayón en la blancura vertical. Yo la despegué con mucha culpa, pidiéndole perdón y regañándome por distraído, y la puse en la cama, pero en espiral, para poder distinguirla de las otras sombras.
Hoy la gata empezó a caerse por pedazos, como cuando soltaba pelo. Antes era una línea continua, ahora es discreta. Es un montón de liniecitas por toda la casa: curvadas, garabateadas, como letras. Uno podría recoger todas las partes de la gata y arrojarlas en un papel y, con suerte, podría hacerse un poema. Quizá esta página sea la gata.
Ayyyyy que realidad tan fuerte 😢😢
Un relato interesante. Ojo con El narrador que implementar. Saludos.