Sí, en el estómago

Sí, en el estómago

El médico cogió el negativo, lo puso contra la luz de una pantalla rectangular y me pidió que me acercase para ver.
-¿Ve esto? -decía mientras señalaba con el dedo algún punto entre negro y gris-, es algo extraño. Pocas veces lo he visto, pero en este caso, son muy notorias. Si agrandamos un poco las verá más nítidas.
-¿Eso explica lo que siento?
-En parte. Lo importante es que no es grave, digo, no suele ser grave. En su caso es algo inexplicable porque para la mayoría de gente es solo una sensación, algo ficticio y nada más. No es algo físico. Pero aquí…. que no sé cómo han ido a parar a su intestino, porque se pueden ver. Están adheridas a las tripas. Lo que hemos descubierto es que si piensa en alguien en concreto, levantan el vuelo y por supuesto, siente que todo se revuelve. Venga y hacemos la prueba.
Me acostaron en una cama de partos, la enfermera subió la camisa hasta el pecho dejando mi estómago al descubierto, puso un poco de gel y luego colocó encima una cámara escáner. Igual que una ecografía. Y miramos todos a la pantalla. Y en efecto ahí estaban, pegadas al estómago, como tomando el sol en los juncos de las orillas de los lagos. Eran muchas.
-Ahora bien, -dijo el especialista- piense en ella y verá.
Lo hice y vi a través de la pantalla, como al pensar en ti, levantaban el vuelo. Sí, ya lo sé, tengo mariposas en el estómago.

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