Cansada de esperar y después de agotar todas las maneras de terminar sus siete vidas, pidió a la luna que la dejara refugiarse en un cuento imaginario donde sería feliz.
Desde ese momento estuvo inmóvil en el filo del tejado. Mantuvo en su boca una mueca de sonrisa, la cola abajo y las orejas afiladas. Se volvió la gata taciturna. Ni el viento más fuerte podía tumbarla.
Cuando menos lo esperaba apareció el gato…
La gata resbaló y cayó de la orilla del tejado donde se mantenía firme.
El gato angustiado se paró en esa línea delgada que separaba al techo del precipicio y observó a la gata… Se veía pequeña desde arriba mientras caía.
No se lanzó al abismo para tratar de salvarla y en cambio no paraba de maullar.
Decidió extenderse sobre el techo a pedirle a la luna que la trajera de vuelta… Y mientras lo hacía observó que en una de las esquinas colgaba un ovillo de lana en el que encontró enrollado un pequeño papel:
«¿No recuerdas que te dije que te iba a amar por siempre? Le pedí a la luna que me dejara pegada eternamente en esta orilla. La única condición que me puso fue que todas las noches, cuando ella estuviera llena, yo debería ser la silueta que bordearía en la oscuridad.
Los días pasaban y le dije a la luna que me convirtiera en una estatua feliz. Desde entonces, estoy aquí, parada en el filo del tejado con esta mueca de sonrisa.
Si no vuelves, pensaré que mirarás el cielo y verás una silueta de gata, aunque no sepas que soy yo».
El gato se tragó el papel. Agotado se paró en la orilla del techo y decidió llamar a la luna para pedirle que lo dejara en el vacío donde estuvo su gata.
-Seré tu silueta en el tejado. Te pido luna me des un corazón feliz. No quiero sufrir nunca lo de la gata.
La luna lo miró y le cumplió el deseo. La única condición que le puso fue que en cada creciente él debería subirse a su pico y acompañar su eterna soledad.
La gata desapareció para siempre. Dicen, que en ciertas noches, desde el tejado, se ve la mueca sonriente que hace la luna.


Desde entonces estoy aquí parada en el filo del tejado con esta mueca de sonrisa…
